| LA BIOÉTICA: IMPORTANCIA Y PROBLEMÁTICA | ||
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Las manifestaciones de la bioética son múltiples y de diversa índole. El volumen bibliográfico es impresionante. Ya en el año 1984 el Centro de Bioética del Instituto Kennedy ( Washington) registraba alrededor de 40.000 títulos ( 10.000 libros y 30.000 artículos). Ciertamente esta cifra actualmente ha aumentado extraordinariamente. La bioética aparece también en congresos, en cursos de ética para formación de médicos, en las discusiones sobre legislación sanitaria, en la investigación médica etc...
El interés por la bioética se pone de manifiesto en la creación de comisiones éticas para asesoramiento a las autoridades políticas. En 1982 se crea en Francia un comité nacional de ética para asesorar al presidente de la República en las cuestiones sobre la vida y la salud.
Desde 1980 funciona en los EEUU un comité para asesorar al presidente sobre problemas relacionados con la ética de la investigación médica (entre 1980 y 1983 esta comisión publicó 11 volúmenes); también existen comités de ética para asesorar a comisiones /subcomisiones del senado. Parecidos comités se han creado, con funcionamiento habitual u ocasional, en el Reino Unido, Australia en otros países. En nuestro Continente, La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud estableció en el año 1994, con participación del Gobierno y de la Universidad de Chile, el Programa Regional de Bioética para América Latina y el Caribe. Su misión es cooperar con los Estados Miembros de la Organización y sus entidades públicas y privadas en el desarrollo conceptual, normativo y aplicado de la bioética en sus relaciones con la salud. Como se puede apreciar, la bioética ha pasado a ser una disciplina de un interés categórico para la humanidad. ¿ Cuál será la razón de dicho interés? Visualizamos tres razones por esta preocupación. Primeramente, si vamos a ver la definición que la Enciclopedia de Bioética da acerca de esta disciplina podemos en parte responder la pregunta. La Enciclopedia la define como el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que dicha conducta es examinada a la luz de los valores y de los principios morales. Por lo que se puede apreciar, el ámbito de trabajo y la temática tratada es bastante amplia. La bioética se refiere a todas las cuestiones que tienen que ver con la vida, entendida ésta fundamentalmente como ámbito de estudio de ciertas ciencias: las llamadas ciencias de la vida y de la salud: la biología: investigación biológica, biología molecular, medio ambiente, ecología etc... Por otra parte, corresponde también aquí a las ciencias del cuidado de la salud: este ámbito es amplísimo pues abarca desde el ámbito referido a la relación clínica – sanitaria hasta la investigación en seres humanos. En consecuencia, la bioética cubre muchos ámbitos siempre más vastos y que involucran nuevas disciplinas y nuevos espacios culturales. En el año 1991 en la Conferencia Internacional de Erice, se reconocieron cuatro territorios de competencia para la bioética: la ética de la profesión médica, el de la experimentación ya sea pura o terapéutica en los humanos y animales, el de la medicina social y, por lo tanto aquí, las políticas sanitarias y demográficas y, por último, la de la bioecología. En segundo lugar, para todos es sabido que el avance en el conocimiento científico – tecnológico en el campo de la biología molecular, de la medicina y las disciplinas afines, nos ha llevado a modificar los límites conocidos o definidos sobre la vida y la muerte y sobre la posibilidad de intervención humana en el cuerpo. Aquí podemos detenernos en el desarrollo de las técnicas basadas en la biología molecular y celular. Este grupo de técnicas pueden diferenciarse entre aquellas de complejidad intermedia, de carácter más tradicional como serían, el cultivo de tejidos y las técnicas inmunológicas de primera generación, por ejemplo, y las complejas y más modernas, generalmente de base molecular, como son el ADN recombinante y la clonación. Parece importante distinguir entre las biotecnologías genéricas o básicas (cultivo de tejidos, ingeniería genética, mapeo genético, hibridomas, etc.) y biotecnologías específicas. Las primeras son técnicas con un amplio espectro de aplicaciones, mientras la segunda es la incorporación de las anteriores en procesos o productos específicos (por ejemplo, una variedad de algodón resistente a insectos producida por ingeniería genética, una vacuna veterinaria por ingeniería genética). Ahora con la ingeniería genética, que permitió el aislamiento y manipulación de los genes, se reconoce que con ella se empezó a perfilar una profunda revolución tecnológica en todas las actividades basadas en productos y procesos biológicos. Sus impactos serán especialmente importantes en las industrias relacionadas con la salud humana y agricultura y, en general, todas aquellas basadas en la utilización de seres vivos o sus productos. Sin embargo, las repercusiones van más allá de todo esto, pues son, al parecer, de alcances insospechados y, por lo mismo, han generado una fuerte discusión a favor o en contra de esta manipulación de genes. En efecto, para algunos este desarrollo estaría posibilitando una serie de ventajas a la especie humana. Así, por ejemplo, en el caso de la agricultura y agroindustria, en particular, la biotecnología ofrecería la posibilidad de un nuevo crecimiento de la productividad de la agricultura primaria, mediante la superación de limitaciones biológicas básicas de plantas y animales a través de la manipulación de su base genética. De esta forma, pueden superarse los topes de aumento de la productividad de los principales cultivos que se han venido alcanzando en los últimos años, debido al agotamiento del potencial genético explotable mediante tecnologías tradicionales. Si lo vemos desde el punto de vista de la agronomía al parecer son muchos los beneficios: mejor rendimiento, menos pérdidas, disminución de los tratamientos químicos. En la práctica se trata de ventajas económicas, pues se trata de aumentar la productividad y que ésta sea más eficaz. O bien se podrían ver los beneficios en el ámbito de la salud. Por ejemplo, la creación de animales transgénicos con el fin de disponer de modelos experimentales para la investigación y la observación de la forma de cómo se comporta en determinadas patologías de base genética; o la creación de sustancias orgánicas e intervenciones terapéuticas, gracias a las cuales se transfieren genes entre organismos diversos para corregir, activar o desactivar un gen defectuoso, o insertar uno que falta para que transmita de manera correcta. Todo esto tendría fines benéficos para la humanidad. Sin embargo, hay quienes señalan que este desarrollo involucra serios riesgos para el ambiente, las especies y en especial para el hombre. En primer término, el desconocimiento de los posibles efectos de un organismo genéticamente manipulado. Es verdad que el hombre con la selección de plantas y animales ha siempre forzado de alguna forma la naturaleza, para su propio beneficio, interés. Pero lo ha hecho con métodos tradicionales, que podían verificarse naturalmente. En contraste, la ingeniería genética altera el contenido de información de la reserva de genes de una especie o agregando nuevos genes, frecuentemente derivados desde especies altamente divergentes, o alterando la estructura de genes presentes en el depósito de genes. Son combinaciones que nunca podrían suceder espontáneamente. Ahora con la manipulación al parecer no existiría punto de retorno porque los efectos de una modificación genética sobre una planta o animal son aún casi desconocidas ( y ciertamente incontrolables). Más aún el efecto de un organismo modificado sobre el ambiente en que viene introducido. El peligro que muchos señalan es que se estaría alterando el equilibrio de las estructuras genéticas existentes las que han evolucionado a través de millones de años formando un ecosistema infinitamente complejo e interconectado. O bien, se señala que la contaminación biológica puede ser el mayor peligro resultante de la ingeniería genética. Nuevos organismos vivos y virus serán liberados para reproducir, migrar y mutar. Pasarán sus nuevas características a otros organismos y nunca se podrán recuperar o contener. Por otra parte, la biotecnología tiene básicamente su desarrollo en los países del Primer Mundo. De modo general , y sin considerar las tensiones resultantes, la carrera en las investigaciones sobre biotecnología tiene sus principales atractivos en la salud humana, la farmacología, la agroindustria. Sin embargo, estos referentes están conectados con una serie de intereses más pragmáticos que terminan en la comercialización de los resultados obtenidos sean servicios o productos. Es así que el negocio de la ingeniería genética está en manos de grandes multinacionales agroquímicas y farmacéuticas, entre otros Monsanto, Enimont, Du Pont, Ciba - Geigy, ICI y Sandoz. Sus intereses comerciales están haciendo a los investigadores intervenir directamente en procesos biológicos que apenas hemos empezado a comprender y mucho menos a controlar. En este sentido uno se pregunta ¿cuál es el interés de estas empresas, sólo el lucro? Todo esto acaso ¿no provoca una especie de monopolización genética de la Tierra al estado de propiedad intelectual patentada bajo el control de unas pocas multinacionales? En suma, la ciencia ha entregado herramientas a la tecnología que ni remotamente era posible imaginar hace 50 años y cuyo uso nos coloca en una gran encrucijada. Estos logros científicos abren predicciones a la vez esperanzadoras y a la vez preocupantes en la ética pues sus repercusiones son inimaginables. Frente a esta situación se comprende el interés por la bioética, pues es ésta quien debe resguardar el derecho a la vida del hombre frente al progreso por el mismo logrado. Luego, es que se puede afirmar que el problema planteado es fundamentalmente de carácter bioético. Y la bioética tiene que ver con nuestro futuro. Jean Dausset, premio Nobel de Medicina señalaba al respecto: La emergencia, además de gran actualidad, de la bioética es un acontecimiento de extrema importancia en la conciencia humana. Esta deriva del hecho de la extraordinaria brecha conceptual y tecnológica operada recientemente gracias a los progresos deslumbrantes de la biología y de la genética En tercer lugar, vivimos en una cultura plural donde conviven diversas concepciones del hombre, y por ende, diversas éticas sobre la vida. Esto significa que las disciplinas señaladas y sus aplicaciones quedan sujetas a cada una de las concepciones existentes, las que al ser diversas hacen que no haya sólo una aplicación aceptada, naciendo aquí una discusión profunda sobre los límites que debiera o no imponer la sociedad sobre la aplicación de dichas técnicas sobre la vida humana. Más aún, este mismo contexto pluralista, presenta también otra gran dificultad. Respecto a los problemas morales, existe el riesgo de un reduccionismo en la consideración de los valores, con la tendencia a relavitizarlos y a legitimar de una manera incorrecta la competencia subjetiva de cada uno. La gran multiplicidad de opiniones divergentes acerca de valores también fundamentales, como los son con respecto a la vida humana, a través de la fuerza persuasiva de instrumentos poderosos de comunicación, de grupos y personalidades socialmente relevantes, genera fácilmente una percepción de relatividad o de igual dignidad de las diversas opiniones, no ya en el sentido del debido respeto por las convicciones del otro, sino en el sentido de atribuir igualmente valor de verdad a las diversas opiniones, casi por el solo hecho que vienen afirmadas. Por esto, se puede señalar que uno de los grandes desafíos culturales de este fin de siglo es de carácter moral, de naturaleza ético-antropológica, es decir, se refieren a aspectos esenciales de la condición humana como tal. En efecto, ¿seremos capaces, por ejemplo, de controlar las técnicas disponibles hoy en nuestras manos para no producir desastres? ¿las usaremos con el criterio y la prudencia suficientes como para efectivamente mejorar la condición humana? ¿qué actitud tomarán las sociedades frente a esta realidad? La importancia del tema está dada no sólo por el valor en sí de la bioética que quiere hacerse cargo de estos desafíos, sino porque las problemáticas planteadas generan una discusión moral en una sociedad plural que no tienen una sola forma para enfrentarla. Ahora bien, es claro que existe una coincidencia básica en señalar que la bioética tiene por finalidad la de indicar los límites y la finalidad de la intervención humana sobre la vida, la de identificar los valores de referencias propuestos racionalmente y de denunciar los riesgos posibles de sus posibles aplicaciones. Luego, se trata de asegurar uno de los resultados más difíciles del camino de la humanidad, esto es, la armonía entre el progreso cognitivo y técnico y aquél constituido por el progreso de orden ético. En dos palabras, se trata del desafío a nuestro ethos cultural como especie humana. Lo anterior, podemos decir, puede lograrse por medio de la bioética, la cuál debe tener un referente común, cuál es la persona. La bioética es un gran árbol, como lo grafica un autor, que crece pero tiene necesidad de la raíz que lo sostenga y lo alimente. Esta raíz es la concepción del hombre como persona. Si la bioética no asume como horizonte común, ese horizonte de la dignidad ontológica de la persona humana, esto es, la verdadera naturaleza del hombre, aquélla dejará sin rumbo al desarrollo científico. Por lo tanto, y con esto concluimos, si los hombres quieren dar un paso adelante en el desarrollo del dominio de la creación, por medio de la ciencia y la técnica, será necesario entonces dar tres pasos hacia delante en la profundización de lo ético.
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